Ciertas tendencias de comportamiento humano postulan el interés por salir fuera de la zona de confort. Esto implica abandonar temporalmente la comodidad tan buscada por una gran parte de las personas. Lo conocido, lo que ya sabemos, lo que podemos anticipar produce, sin duda, una certidumbre que nos hace sentir seguridad y la percepción que todo está bajo control.

No obstante, las situaciones que proporcionan un aprendizaje más intenso y, especialmente, momentos de darse cuenta de algo significativo y profundo no se producen casi nunca en esa tan deseada zona de confort.

Existe una zona mágica en la que realmente se puede generar un crecimiento, tanto personal como profesional. En este espacio de desarrollo ocurre que, con todo lo que sabemos y lo que sabemos hacer, con un sencillo cambio de mirada podemos descubrir algo importante que potenciará nuestro camino de excelencia y, por tanto, ampliará nuestra zona de confort.

Este cambio de mirada a menudo se produce cuando nos colocamos ante una situación determinada de forma actitudinalmente y emocionalmente positiva y realista. Ocurre cuando estamos conectados con nuestro centro.

Ingredientes para facilitar el cambio de mirada:

  1. Actuar de forma proactiva. Esto implica pasar de afrontar los acontecimientos de nuestra vida de forma pasiva, a hacer que las cosas que queremos que ocurran, simplemente ocurran.
  2. Trabajar la voluntad y dirigir nuestras acciones para llegar donde realmente queremos estar, no donde la vida nos lleva.
  3. Relacionarnos activamente e intercambiar experiencias con personas que han pasado por situaciones interesantes o similares a las que deseamos para nosotros.
  4. Salir de la rutina a partir de movimientos simples como realizar lo cotidiano de formas diferentes, como por ejemplo, ir al trabajo o volver a casa por caminos distintos de los habituales.
  5. Instaurar un tipo de disciplina personal y profesional que contribuya de forma amplia a proveernos de múltiples situaciones de aprendizaje.
  6. Asumir retos y conseguirlos refuerza nuestra autoestima y nos estimula a perseverar en el camino de excelencia.
  7. Hacer las cosas simples, sencillas y divertidas, generando situaciones que nos satisfagan y nos hagan sentir bien con nosotros mismos/as y con las demás personas.

Te animas a ampliar tu zona de confort?